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A PROPOSITO DE MIS BLOGPOSTS MAS PERSONALES,  GINGER DICE:

Estoy asombrada. Hace díaaaas que está frase me ronda ….”algo huele mal en Dinamarca”,la primera vez que la pensé fue en relación al juicio Boudou, luego a la cuenta de Baez en Suiza y la frase siguió girando, también, justamente ayer, estuve mirando esta imagen con la que hoy se ilustra su comentario (W:S:/R:C:).

Casualidad? Sincronía? Sintonía? Vaya uno a saber…Su comentario es oportuno porque me da pie para seguir pensando sobre el tema. Es mucho menos importante lo que yo escribo que lo que se responde sobre lo que escribo

Para mí lo tangible de cada uno de nosotros en este blog, es lo que escribimos, los clips que subimos, la música que suena. Esto resuena en cada uno de maneras diferentes, asocio este fenómeno al funcionamiento de la transferencia en el análisis. El texto funciona como una imagen en espejo, sobre esta pantalla (PC-Texto) se construyen múltiples imágenes, la propia,la del que está escribiendo, las de los que comentan y las de algunos extras que aparecen en el imaginario y desde la historia de cada uno.

Yo puedo decir de mí que cuando escribo, escribo con lealtad, primero a mí misma,escribo conmovida y escribo conectada, esto es lo mas real que puedo mostrar acá de mí misma, es lo más auténtico que puedo sostener frente a mí misma también.

Yo leo, escribo, comento. No corrijo, no releo, sale y ahí va para caer donde tenga que caer. En el comentario en cuestión que hice, yo opté, opté entre responder a R:C. sobre lo que nos contaba o sobre como contaba y para qué contaba, (para mí, desde luego). Descontaba, por otro lado, que a la primera opción, iba a recibir múltiples respuestas, cosa que así sucedió, no lo dejaron sólo. El tema del pudor, palabra que creo cayó como una roca victoriana, hacía referencia a mí pudor.
Pudor se define en relación al recato,la modestia, la honestidad, esas son las acepciones que yo elijo. ( Hay otra, en desuso, que alude al “mal olor”, tal vez, algo huele mal en Dinamarca?)

A mí me produce respeto (pudor) el relato de R.C. modestamente (pudorosamente) opto por responder a una parte de ese relato, entro por una puerta entornada, no le auguro casamiento, no me meto con la cadena que lo golpeó, no le seco la lágrima con sangre. Opto por no mostrar esa respuesta mía, muestro otra en la que digo, de otra manera, pero lo digo, te leí.

Aquello que da pudor, es también aquello que no se quiere mostrar o hacer en público. Responder a todo, contar todo no garantiza que alguien se conecte con el otro, Entre lo manifiesto y lo sugerido,entre lo manifiesto y lo implícito, entre ser o no ser ahí esta la cuestión.
Lo que Rodrigo cuenta, a mí no me da derecho a decir te conozco, te comprendo, solo puedo decir, te intuyo, ese es mi pudor. Que lo conozcamos en imágenes o reconozcamos en la calle o donde sea, no lo hace mas asible ni tangible, hay un mundo ahí, como en cada uno de nosotros que permanece pudorosamente retirado, aún, hasta para el que duerme todas las noches en nuestra cama.
Para mí, Rodrigo podría ahora mismo, estar viviendo oculto en el Kavanagh, mirando Buenos Aires desde una de sus terrazas, tirando la caña de pescar, como el viejo y el mar, luchando a ver que le devuelve este océano inmenso mientras su mirada, por momentos melancólica,se fija aquí y allá.

…Y ORO responde:

Hola Ginger. No pensé en Dinamarca pero Hamlet vino solo, un rayo. Estaba acá desde que empezó el blog, cómo no lo vi antes. Pensé que Rodrigo lo iba a entender bien, como lo entendió.

“Me suena raro”: raro no lo que estaría detrás de la puerta, sino la decisión de no abrir. Pero es un decisión, no la critico. Me preguntaba por qué alguien propone no abrir, en el marco de un blog que destapa, deschava, expone, señala y delata. Por interesante; para mi lo extraño es interesantísimo.

El pudor es algo atendible. Escasea, y por eso también es algo a proteger. Y la melancolía: antes de poner ese comentario, por otro cuadrito casi mando una pregunta sobre las diferencias entre melancolía y tristeza. Yo creo que la tristeza nos hace bien, nos centra, sabemos que podemos volver a ella cuando queramos, y la melancolía en cambio produce tiempo perdido. Por eso Hamlet se desmorona al final, peleando, manoteando en el aire, porque es difícil salir de la melancolía, esa Ofelia ahogada por la que le pasan factura cuando él, pobre, no le había hecho nada. Puro veneno, toda esa gente.

A mi siempre me gustaron los dos actores, Rosencranz y Guildenstern, la obra revive cuando aparecen, y Hamlet los quiere mucho. Son sus cumpas, saben, le creen, le ayudan. Creo que venimos a ser nosotros.