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LAUCHA EMPUJA LA CUESTION INSTITUCIONAL AL CENTRO DEL ANSIA GAY: 

‘Cañete, no quiero ser mucho mas teológico de lo que ya fuiste pero, te tiro una pista.

Antropológicamente la diferencia entre un homosexual y un heterosexual es la diferencia de su objeto de deseo.

Los miles de años de historia de la humanidad muestran en todas las culturas y todas las épocas la existencia del matrimonio como institución -y esto es así, aunque hoy no parezca que lo fuera- indisoluble, de por vida. El matrimonio indisoluble es una indicación de un estado superior de una civilización, lo contrario es una degradación. Nuestra cultura actual, en esta materia, no es superada sino degradada, mal que nos pese.

El punto que quiero ilustrar es que el varón y mujer “normales” (digo heteros) históricamente encontraron un cauce y contención a su pasión y deseo, que se contenía en el matrimonio. E institucionalmente y socialmente la violación a él era castigada; el adultero llegó a ser delito criminal -con pena de muerte para la mujer, con otras penas para los varones,en el que la infidelidad siempre se consideró como menos grave-.

Por eso es discurso homofóbico la afirmación de que los putos son promiscuos. Son tan promiscuos como los hetero, que lo serían desenfrenadamente (y muchos lo son) si no existieran las diversas instancias y refinadísimos mecanismos sociales e institucionales -que empiezan en el vestido- que se lo impiden, los detienen, frenan o reprimen. Que claro, son mecanismos que hoy funcionan mucho más limitadamente.

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En esta instancia el puto moderno, fuera del closet, es como un hetero que quiere tener relaciones, PERO sin ningún cauce institucional -ni social- que lo contenga. Por eso son “promiscuos”. Esto quiere decir que esta bien el “matrimonio gay”. Puede ser. pero no es mi punto ni me interesa.

Mi punto es señalar algo que en la doctrina católica esta muy claro, y no es el concepto de pecado sino, estrictamente, el de pecado original. En el orden carnal, brutalmente dicho, es que queremos cogernos todo lo que se mueve y nos gusta mucho -sea varón o mujer, según sea hetero, gay o lo que sea el que tiene deseo-. Para el hetero varón sería una fantasía fascinante un mundo SIN la institución del matrimonio, pareja, etc. donde vas cogiendo por la vida sin responsabilidad sobre las consecuencias de eso. Para la mujer también, pero en ella quedan consecuencias -los hijos-. Las instituciones sociales encauzan eso, de ahí que consuetudinariamente -y no es por machismo solamente- la infidelidad del varón es considerada menos grave que la mujer, porque las instituciones que aplacan y contienen el deseo sexual son, en primer lugar, dirigidas a proteger a la mujer y sus hijos.

Ahora bien, en segundo lugar también va, en algo, para el varón. Y es que la promiscuidad sexual no es gratuita en la psiquis ni en el físico de la persona. Como facultad biológica y reproductiva la pulsión sexual debe ser controlada en sí. Y en esto lo que sirve al varón heterosexual, sirve al varón homosexual. Estoy promoviendo el matrimonio gay. No, creo que el matrimonio es justamente la insttiucionalización de la sociedad natural que debe hacerse para proteger a los hijos. Dos machos en pareja no tienen hijos, consecuentemente, no es necesario el matrimonio para los putos que por más que cojan no van a tener hijos.

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Pero creo que la psiquis del gay es igual que la del hetero. No es sano para ninguna vida andar de cama en cama, eso es sexo. La sublimación de ese deseo, concentrado en una persona, o en algunas sucesivas pero no muchas, DOMINADA, es la clave.

Para algunos será la pareja más o menos estable, para otros será una vida más solitaria pero emocionalmente controlada y estable. Sin ningunda duda es un camino a recorrer y a aprender sin tutorías institucionales como las que la Iglesia y la sociedad fueron siempre para los hetero. En los matrimonios hetero es claro, el amor va a apareciendo cuando se apaga o disminuye el deseo sexual, y puede estar sin este, aunque siempre vuelve. Se ama al otro por muchos motivos, además de la simple atracción del primer momento. Hay una sociedad y proyecto común.

Saludos,’