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Miguel ‘Money’ Larreta es un personaje al que deberé referirme, al menos, brevemente en nuestra critica cultural y social de la Argentina de hoy porque pone en evidencia los modos enlos que la economia real y libidinal se cruzan en el lugar del quiebre del contrato social por la vigencia de una suerte de vocacion por la deshonestidad como principio de organización social.

Las dos veces que escuché el nombre ‘Miguel Larreta’ fue pronunciado por mujeres en las que él había ‘invertido’ (Amparo Discoli en Cosmocosa y Amores en Amores Trash Couture). Su nombre siempre viene asociado con sus varios ‘palacios’ (que supongo son los cascos de sus varias estancias pero no estoy seguro). En sintesis, Miguel tiene mucha guita, le gusta el arte y las minas pero no entiende demasiado de lo primero y siendo feo y poco atractivo, tiene pocas chances con las minas. El problema de Miguel es que es feo pero no feo a lo Serge Gainsbourgsino feo a lo vasquito venido a mas sin ningún rasgo en el que uno pueda posarse para maximizar la experiencia. Miguel es ordinario. No hay nada especial en él como persona.

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Para peor en lugar de usar la moda como forma de dignificación, Miguelito construye identidad a partir de lo que el entiende por ‘lo cool’, lo que oscila entre un estilo similar a lo que él cree que ‘se usa’  en el East End de Londres (del que yo escapo) y una versión apastelada (a lo Andy Fogwill) de American Apparel. Yo una vez comí con el y si bien es mas presentable en la mesa que su novia, Amores (de Amores Trash Couture que es directa y llanamente una maleducada), Miguelito es lo que yo diría ‘middle of everything’. Dios da algunas cosas y otras cosas quita. A Miguel le dio guita pero no mucho mas. Es por eso que Miguelito la tiene que remar. Y yo creo que el contraste entre su fortuna y su ‘uneventfulness’ hace que tenga que moverse hacia lo que el entiende como una version post-menemista de Isidoro Cañones. En otras palabras, si Javier Iturrioz se disfraza de Isidoro Cañores, Miguelito Larreta es su reencarnación misma.

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Es en tal sentido que el dinero para Larreta es un instrumento de movilidad libidinal. Sin embargo, hay varios modos de ser atractivo por el dinero que se tiene. Uno de los modos es impresionar con el dinero y transformarlo en un atributo de la propia personalidad, casi como un indicador de ‘poder’. Este es el caso de Menem, por ejemplo. El problema y he aquí la falta de gracia de Miguelito, es que el no se cree sexy bajo ningún concepto lo que lo hace desesperarse aun mas por conseguir sexo. En su desesperación, Larreta transforma reemplaza lo que debería ser ‘el aura del que puede’ por ‘la transferencia bancaria de una inversion en un negocio del objeto libidinal’.

Sin embargo, en Larreta esto se complica aun más porque este entrecruzamiento de lógicas también debe incorporar su amor al arte. Ademas de coleccionar arte y tener una galería de arte (Cosmocosa), Larreta supo rodearse de amigos artistas a quienes invitaba con sus mujeres a sus muchas propiedades a fiestas que pretendían oscilar entre orgías de illuminati (estilo Eyes Wide Shut) de cabotaje (pero en las que nadie nunca llegó a desnudarse) y pijama parties en donde él usaba el despliegue de su dinero y su hospitalidad para quedarse con la novia de algunos de sus invitados artistas, por lo general, pobres. Digamos que lo que Miguel Larreta hace es algo así como mecenazgo invertido hacia su propia inseguridad sexual ya que usa su dinero para atraer a los artistas para no darles el dinero a ellos sino a sus mujeres (en forma de inversion en negocios). Este fue el caso de Amores quien era novia del artista Juan Becu y Larreta se la sacó en una suerte de pase de manos a las dos de la mañana en el que Becu, por razones obvias, no tuvo mas juego después que Larreta le dijera a Amores: ‘yo te voy a transformar en Amores Trash Couture’. Habrá valido la pena? Just a thought.