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Unos días atrás una amiga me obligó a ver la ultima película de Disney con Angelina Jolie, a quien, dicho sea de paso, no soporto. Esta vez, la Jolie está en el rol de ‘Maleficent’. Al mismo tiempo en el DVD de mi laptop estaba viendo una pelicula francesa que sorprendentemente recorre una trayectoria parecida y permite pensar en las condiciones de la cultura actual y a donde estamos parados. La pelicula ‘L’Inconnu du lac’ tiene como tema al cruising gay y lo impersonal y material de las relaciones. Debo confesar que desde la lectura de Disney que hiciera Umberto Eco en ‘Apocalípticos e Integrados’ y con el bagaje de educación UBA-Filo-Sociales en la que el pensamiento critico afrancesado no aparece como el resultado de un proceso de aprendizaje sino como algo dado y casi axiomatico en el que la cultura es la expresion de la opresion del Imperio o de los ricos sobre los pobres, solí rechazar de plano cualquier producto de Disney como parte de una consipiración para transformarme en un peón de Techint, en el mejor de los casos. Pero en el marco de mi recuperacion de las drogas uno anda por la vida como una herida abierta y se permite ver las cosas desde al menos otro angulo.  

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Maleficent es una vuelta de tuerca de la historia de la Bella Durmiente pero poniendo el foco en las razones que hacen a la bruja ser mala, dando por sentado que nadie es malo desde el vamos. Esta vision teologica de la maldad como carencia de bien y como algo no esencial es fundamental para pensar en el cambio como algo posible. Un drogadicto no es inherentemente malo sino que tiene la necesidad de recorrer un camino que se lo puede llevar puesto y a aquellos que tiene cerca.  No voy a arruinarles el momento peripatético de la película en el cual el beso de amor verdadero que despierta a la princesa de su sueño perpetuo es redefinido no solo para colocarlo mas alla de los ideales del amor platonico y asexuado de las Stepford Wives norteamericanas de la decada del cincuenta sino para ponerlo en un tipo de amor, también asexuado, que resulta menos desesperado y mas vital. Sin embargo, déjenme decir que esta version de ‘La Bella Durmiente’ transforma a la vida en una alegoria de la lucha futil del hombre por controlar a la naturaleza como alegoria del amor. Una lectora (Polina Ivanova) me preguntaba en privado qué era para mí el amor y por supuesto no tuve respuesta ya que si bien me enamoré, al menos una vez, creo haberlo hecho por todas las razones equivocadas por lo que el amor para mí es mas un síntoma que un lugar ideal. Para mí definir el amor es algo análogo a lo que Liniers hizo con la palabra ‘Arte’ en nuestro incipiente y, creo frustrado, diálogo. Liniers decidioó cerrar la discusión, supongo por miedo, antes de que empezara dando una definición institucional que con el peso de una autoridad, por él, instituida (en la Real Academia Española, La Nacion, The New Yorker o su papá). Lamento decirlo pero esto es ser ignorante ya que en el camino se lleva puesta la oportunidad de transformar su proyecto en la busqueda del sentido en el que con su audiencia se hace preguntas que lo haran crecer a él y tambien a nosotros. 

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Lo bueno de la película Maleficent es que coloca al amor como naciendo del resentimiento y de la posterior comprension y arrepentimiento. Eso es lo que nos hace humanos, despues de todo. El poder cambiar atraves del error. l Creo que alguien que le hizo mucho daño a la cultura ‘canónica’ gay ha sido Madonna con sus mandatos morales del tipo de ‘Absolutely No Regrets!’. Alguien en el blog mencionó recientemente el momento de la películas ‘L’Inconnu du Lac’ en la que uno de los hombres yirando en un bosque es asesinado y para todos todo sigue como si nada hubiera pasado y en todo caso la molestia es que la policia les impide seguir cogiendo tranquilos. De hecho esto es lo que dice uno de los sospechosos (gays) al ser interrogado por la policia quien transfigura su cara al  contestar: ‘La falta total de solidaridad de Uds (gays) plantea una forma muy particular de amor. Que pasa si ese asesianto fue  homofóbico y todos siguen como si nada? Van muriendo uno a uno?’. Cuando se apaga el Grinder? Cuando se frena la joda? Cuando uno se anima a levantar la mirada de la pija a la cara del otro?’. Supongo que cuando uno deja de temer a ser fragil. 

Estuve pensando en esto cuando el lector ‘Cañete de mierda’ se define como persona al insultar diciendo: ‘sos incogible, sos incogible, estás solo’. Es como si el estar sólo dependiera del nivel de cogibilidad. lEn ‘Strangers by the Lake’ un viejo gordo y el sospechoso (lindo y joven) se encuentran disfrutando de la charla y teniendo una relación que no pueden definir y que los sorprende. En Maleficent el verdadero amor no incluye al sexo. Es como si la cultura comenzara a retraerse de la materialidad absoluta que ya, a decir, verdad aburren tanto como los insultos de ‘Cañete de mierda’. J A T

Este artículo está dedicado a la joven lectora Polina Ivanova quién me preguntó que es el amor y a ‘Cañete de Mierda’, quien como yo, sigue buscándolo….